Tenemos el deber de ser felices

Talleres de Creatividad

Si bien es verdad que esta sociedad en la que nos ha tocado vivir intenta “obligarnos” a ser felices a toda costa, y hay que procurar no caer en esa trampa porque lo que nos proponen es alcanzar la felicidad comprándola (comprando un coche nuevo, uno teléfono, unas zapatillas deportivas, un perfume, una cena de lujo…).

Y también es verdad que aunque hayamos o creamos haber superado la adicción al consumismo o presumamos de haber roto las cadenas que nos mantenían esclavos del capitalismo y de los placeres mundanos, a pesar de esos logros no siempre uno puede ser feliz o si otra cosa no, no es fácil serlo.

-Cuando te frustran una expectativa de un proyecto, o te echan del trabajo, o cuando a pesar de todos tus ahorros no llegas a fin de mes, o de repente te sorprende una enfermedad o muere un ser querido (tu madre o tu perro, es lo mismo). Entonces a nadie le sirve haber superado la adición a comprar perfumes caros.

Cuando duele estás jodido, y en ese momento resulta mentalmente imposible ser feliz.-

Pero también es verdad, que no siendo nuestra obligación ser felices, sí en cambio, es nuestro deber. Es nuestro deber ser resilientes (volvernos a levantar después de cada caída), sonreír cada mañana por estar vivos y por tener la oportunidad de resolvernos.

Tenemos el deber de saber ver la poesía en todo lo que nos rodea (como decía Garcia Lorca: “la poesía es algo que anda por las calles que pasa a nuestro lado”). Tenemos el deber de darnos cuenta del milagro de la vida y de lo afortunados que somos de ser parte de ese milagro. Tenemos el deber de descubrir que renacemos a cada instante y que cada nuevo renacer es una oportunidad para empezar de nuevo, para reinventarnos, para re-crearnos con todo lo creado.

Tenemos el deber de dar gracias por todo lo que tenemos, por nuestro cuerpo (que nos permite tocar, aprehender, oler, agacharnos, caminar, correr, respirar, reír y llorar, mirar, ver, oír, escuchar, comer, degustar, sudar, y hacer pipí…, por nuestra casa, por el ordenador donde estoy escribiendo esto y por el que te permite a ti leerlo, por los amigos, por los enemigos, por el tendero que hoy está de mal humor, por los profesores que nos enseñaron y que nos riñeron, por el autobús, por los pájaros que cantan y por los que no cantan, por cada vez que ayer nuestros padres nos dijeron “No” con todo el dolor de su alma… y por el papel que hoy está en el suelo porque otros lo tiraron ayer y que nuestra conciencia de hoy nos dice que nosotros lo debemos de recoger. Por todos los problemas que hoy tenemos la oportunidad de resolver con creatividad y responsabilidad. Por todo eso y sobretodo por lo que no digo y por lo que no sé… tenemos el deber de ser felices.

Kiku Mistu Thou

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