la segunda vez que salgo del armario

El otro día le oí decir a mi admirado y buen amigo Natxo Tarrés que las personas que nos consideramos espirituales, o que nos gusta cultivar la espiritualidad, deberíamos perder el miedo y “salir del armario”.

Sin lugar a dudas mi amigo tiene mucha razón, en una sociedad dirigida por y para el consumo, sin apenas valores más allá de los impuestos por el propio sistema, y donde el mensaje o mejor, el formato de las religiones está quedando obsoleto, cada vez hay más personas que se preguntan por su propia espiritualidad, más allá de religiones, dioses y creencias. De ahí el sorprendente aumento del interés ,por ejemplo, por el yoga, o la meditación, y especialmente por el mindfulness, que lo enseñan hasta en la universidad (sin nombrar la palabra “espiritual” por miedo a perder clientes, claro) e incluso lo practican los empleados del Banco Sabadell (cuidado que el mindfulness sin espiritualidad no solo es poco efectivo sino, y esto es una opinión personal, puede llegar a ser socialmente nocivo).
Así pues os animo a todos/as a salir del armario y a no esconder más vuestra espiritualidad. Retener los sentimientos es nocivo para la salud física y para la estabilidad mental. Hay que ser coherente con lo que uno siente y dejarlo salir (sobre todo cuando es un sentimiento positivo). Todo aquello que transformas en tu interior al sacarlo fuera transforma el mundo (tanto lo bueno como lo malo).
El funcionamiento es muy sencillo: con la atención llegas a la meditación, la meditación transforma tu interior y despierta tu ser puro, tu ser creativo. La creatividad es tu potencial para transformarte a ti mismo y a todo lo que te rodea. Tu transformación transforma el mundo. Si permites germinar la semilla del amor incondicional y universal en tu interior, y luego la cuida, la riegas y finalmente la dejas aflorar en tu balcón, sin miedo, a la opinión de tus vecinos, tu jardín de flores aromáticas perfumaran irremediablemente, la calle, el barrio y el mundo. Imagina que todos lo hiciéramos. Como dice el Dalai Lama “si todo el mundo aprendiera a meditar el mundo se arreglaría solo”.
A mi particularmente ya me tocó salir del armario una vez, en los años 80, entonces fue por -SER- como era, gay. Hoy vuelvo a salir del armario por -SER- como soy, espiritual. (gay sigo siéndolo).
“Sal del armario y no escondas más tu espiritualidad. Saca tu -ser- a pasear en público, sin miedo” 
Kiku Mistu

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *